Fitoterapia

El Jinjoler, injustamente olvidado

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Jinjoler, el árbol generoso e injustamente olvidado

 

En España, normalmente, los aficionados a las plantas medicinales pasamos el tiempo estudiando plantas extranjeras como remedio a las enfermedades que nos plantean los amigos, familia y vecinos.

¿Pero es que no hay plantas medicinales propias de nuestro entorno? ¡Por supuesto que las hay!

Voy a referirme a las propiedades medicinales de un arbolito muy corriente en Valencia, y en general en todo el levante español. Tanto es así que con su madera se construye uno de los principales instrumentos de la tradición folclórica: la tenora.

Me refiero al Jinjoler, tambien conocido como Azufaifo (1).

 

Jinjolero

 

El Azufaifo (Zizyphus jujuba) aunque originario del sur y el este del continente asiático, es un árbol que se adapta perfectamente al clima mediterráneo. Parece muy probable que llegara hasta Valencia a través de Andalucía desde la zona sahariano-arábiga.

Es un árbol de hoja caduca de porte pequeño, que raramente supera los tres metros de altura, y cuyas ramas están cubiertas de espinas para evitar ser atacados por los herbívoros, los cuales sienten especial predilección por sus sabrosas hojas. No en vano, las hojas de Azufaifo se han usado desde siempre como forraje para rebaños.

De todas maneras, el Azufaifo, sobretodo, se ha cultivado desde hace siglos por sus deliciosos frutos comestibles (las Azufaifas), similares a las aceitunas, y con un sabor dulce con un toque ligeramente ácido, que se cosechan hacia finales del verano, entre finales de Septiembre y Octubre. Se oscurecen cuando están maduros y su tamaño depende de la humedad que haya tenido el arbusto, consumiéndose principalmente fresca, y siendo rica en azúcares y vitamina C.

Su contenido de fibra y fructosa pueden contribuir a regular los niveles de azúcar en sangre retardando la digestión y, merced al contenido en fibra, también ejerce un efecto saciante que contribuye al control de la ingesta de calorías.

Actualmente la obesidad es la enfermedad metabólica más frecuente en el mundo y, particularmente, en los países industrializados es un grave problema de salud. Por ello se han investigado las propiedades anti-obesidad del fruto del Zizyphus jujuba. Éste, impide que maduren las células de grasas y en consecuencia disminuye su cantidad. Además, el tratamiento con un extracto de los chincholes suprime la síntesis de grasa y la acumulación de lípidos sin dañar las células (2).

También se ha realizado un estudio cuyo objetivo fue evaluar los efectos de las azufaifas en el control de la dislipemia en adolescentes de 12 a 18 años, obesos. 70 participantes completaron el ensayo, que se realizó entre julio de 2011 y junio de 2012. Terminado el estudio, el colesterol total había disminuido significativamente en los jóvenes que tomaron el extracto de azufaifa, como también las LDL (lipoproteínas de baja densidad o “colesterol malo”). Los resultados del estudio sugieren que las frutas de azufaifo son bien toleradas y tienen efectos favorables en el perfil de los lípidos del suero, si bien no se pudo demostrar que los jovenes hubieran adelgazado de forma significativa (3).

 

jingolero 2

 

La cantidad de vitamina C es muy alta. La pulpa contiene la mayor concentración de ácido ascórbico: 534,94 mg por cada 100 gramos de fruto.

En menor medida los frutos resultan ricos en ácidos grasos insaturados (del 68,54 al 72,44% de la grasa total), especialmente en ácido linoleico (omega-6), que el cuerpo humano no es capaz de producir.

Las frutas del azufaifo tienen mayor contenido de compuestos fenólicos totales (275,6 a 541,8 mg GAE /100 g) que otras frutas conocidas por su alto contenido en compuestos fenólicos, como las cerezas (114,6 mg GAE / 100 g), la manzana (74,0 mg GAE / 100 g), la guayaba (194,1 mg GAE / 100 g), el caqui (112,1 mg GAE / 100 g), la chirimoya (405,4 mg GAE / 100 g), o la uva roja (80,3 mg GAE / 100 g) (2).

En el “jinjolero” mayor altura sobre el nivel del mar aumenta las GAE del fruto y menor humedad la vitamina C.

Con todos los elementos descritos, preciosos para la salud, el Jinjol se ha revelado extraordinario en múltiples escenarios en los que la salud se haya comprometida, como son el cáncer, la inflamación, es antiobesidad, inmunoestimulante, antioxidante, hepatoprotector, y desempeña actividades de protección gastrointestinal e inhibición de la formación de células espumosas en los macrófagos, previniendo la arteriosclerosis.

 

jinjolero 3

 

Más concretamente, los extractos de azufaifa inhiben el crecimiento del cáncer. Los compuestos bioactivos presentes en los extractos han demostrado que inhiben el crecimiento e inducen la muerte celular en diversas líneas celulares de cáncer de mama.

En el hepatoma humano el extracto de azufaifa disminuye la viabilidad de las células y también inhiben las células del cáncer de cuello uterino dependiendo de la dosis, al igual que en las células de cáncer de pulmón, a medida que el fruto madura.

Además, si bien las células de linfoma no se ven afectadas por los extractos de azufaifo, dos fracciones de polisacáridos poseen capacidad antiproliferativa sobre células de melanoma, dependiendo de la dosis y del tiempo.

Muy interesante este arbolito, ¿verdad?

 

Regeneración del daño ocasionado por el Infarto Agudo de Miocardio

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Regeneración del corazón dañado

 

La falta de flujo sanguíneo hacia el corazón provoca un desequilibrio entre el aporte y la demanda de oxígeno y nutrientes, denominado isquemia.

Si la isquemia es limitada en el tiempo, es tratada de forma rápida, o se resuelve de forma espontánea, las celulas del corazón, cardiomiocitos, no sufren daño. Sin embargo, una isquemia que se prolongue más de 20 minutos puede desencadenar un Infarto Agudo de Miocardio.

En este caso, el tamaño del área infartada depende fundamentalmente de la duración de la isquemia y de la sensibilidad de los cardiomiocitos.

Otros factores implicados en la muerte celular son la circulación colateral hacia la zona isquémica, la existencia o no de oclusión coronaria, la demanda de oxígeno y nutrientes, así como la capacidad del miocardio para activar las vías de supervivencia frente al daño (1).

La reperfusión (restauración del flujo sanguíneo de forma rápida y temprana), es el tratamiento de elección tras un periodo de isquemia, pero paradójicamente, desencadena la muerte celular, en particular de aquellas celulas que lograron sobrevivir al periodo isquémico, aumentando el daño en el corazón (2).

En su conjunto, este fenómeno se denomina daño por isquemia reperfisión (I/R), observándose un aumento del área infartada durante el periodo de reperfusión (3). Por tanto, la prevención del daño por reperfusión es el objetivo de diversos estudios dirigidos a mejorar la supervivencia de los víctimas de un evento por Infarto Agudo de Miocardio.

Así, la supervivencia de las células tras un periodo de isquemia depende, entre otros factores, de la duración de la isquemia a la que han estado sometidas.

En consecuencia, la reperfusión coronaria esta aceptada como el tratamiento estándar en el infarto agudo de miocardio (4).

Paradójicamente esta terapia no garantiza que las células isquémicas sobrevivan, habiéndose descrito que aunque la reperfusión restaura el flujo sanguíneo, oxígeno y nutrientes, al músculo cardiaco, la misma restauración del flujo sanguineo desencadena la muerte celular, fenómeno conocido como "daño por reperfusión".

La reperfusión se acompaña de complicaciones como son la disminución de la función contráctil y la aparición de arritmias, además de agravar la muerte por apoptosis, necrosis o autofagia de los cardiomiocitos dañados previamente (5,6).

La búsqueda de agentes cardioprotectores que mejoren la función del miocardio, que disminuyan la aparición de arritmias, capaces de retrasar el inicio de la muerte celular y en general, que eviten la progresión del infarto durante un daño por I/R, actualmente es un área de intensa investigación.

Sin embargo, se acaba de demostrar que es posible regenerar el daño ocasionado por el Infarto Agudo de Miocardio por medio de una sustancia natural aplicada tras el mismo.

 

sideritis lasiantha 1

 

El procedimiento consigue niveles de recuperación que dejan al corazón funcionalmente casi en la situación anterior al infarto.

Así, la revista científica Biochemical Pharmacology,  acaba de publicar una investigación en la que científicos españoles demuestran el potente efecto cardioprotector que tiene un terperno al ser administrado tras un infarto de miocardio (7).

Los productos naturales de naturaleza lipídica, caso de terpenos y ácidos grasos omega 3, tienen una amplia difusión como antiinflamatorios y quimioterápicos. Sin embargo, en el campo cardiovascular hay muy poca experiencia con estas sustancias.

Hace tres años los investigadores de la Red de Investigación Cardiovascular (RIC) demostraron que al aplicar algunos terpenos a células cardíacas que habían sido sometidas a isquemia o hipoxia, es decir, cuando se les reduce a la cantidad de oxígeno, éstas mantenían una alta viabilidad (8).

La investigación ahora publicada supone un paso más. Los investigadores de la RIC han aplicado terpenos a un caso de infarto en animal entero (no en células aisladas). Ligando la arteria coronaria ascendente izquierda durante 30 minutos provocaron un infarto de miocardio y después al mismo tiempo que reoxigenaban el corazón, añadían terpenos. Descubrieron que a dosis muy bajas (micromolares) entre 5 a 10 minutos tras el restablecimiento del flujo sanguíneo estos animales presentaban una excelente función cardiaca manteniendo excelentes volúmenes de eyección, es decir, tenían mucho menor grado de infarto (reduciéndose un 88 por ciento el área infartada).

La principal novedad del hallazgo radica en que hasta ahora se habían probado moléculas cardioprotectoras pero, por lo general, añadidas antes de hacer la isquemia, es decir, antes de que se produzca el infarto de miocardio. El terpeno que se ha utilizado ahora actúa después del infarto.

La traslación futura de este hallazgo a la práctica clínica consistiría en que añadiendo este terpeno minutos después del infarto de miocardio, las consecuencias de éste serían mucho menores y el corazón quedaría en una situación funcional mucho mejor.

Para medir los resultados, se han realizado comparaciones entre el grupo control y el de los animales que recibieron terpeno, valorando diferentes marcadores (función renal, función hepática, poblaciones linfocitarias, etc).

A nivel cardíaco se ha observado mucha menor fibrosis (cicatriz que deja el infarto en el corazón; 89 por ciento de reducción en la fibrosis a Los 21 días) y volúmenes de eyección (cantidad de sangre que el corazón es capaz de expulsar al contraerse) equivalentes a los de los animales no infartados, sin diferencias estadísticamente significativas.

También se ha comprobado que el mecanismo cardioprotector implica una activación de la vía P3K/AKT.

El terpeno utilizado se extrae de la Sideritis foetens (Sideritis lasiantha), una planta crucífera muy abundante en España, que produce estos terpenos sobre todo en la época de verano.

 

sideritis lasiantha 2

 

El efecto cardioprotector es debido a modificaciones moleculares específicas introducidas en la familia de los diterpenos labdanos. Por el contrario los terpenos que no tienen esas modificaciones no son cardioprotectores.

Además, las modificaciones en la estructura molecular han permitido minimizar su toxicidad a nivel celular, hasta el punto que se podrían incluso emplear concentraciones de esta sustancia diez veces mayores que la utilizadas en esta investigación.

La síntesis química de esta sustancia es muy sencilla, lo que la convierte en un producto muy fácil de incorporar en estudios clínicos posteriores.

¿Por qué hasta ahora nadie había utilizado los terpenos tras el infarto? Porque normalmente los médicos son conservadores y muy tradicionales; Además, hay muy pocos terpenos que se hayan utilizado en este contexto.

Alguna indicación en este ambito existía, pues se sabia que comparando el efecto de los anestésicos inhalados con anestésicos empleados por otras vías, en los casos de daño cardíaco, los tratados con el anestésico inhalado tenian mucha mejor evolución postinfarto. Esto era debido a que el anestésico inhalado tiene una estructura isoprenoide, hasta cierto punto parecida a la molécula empleada para esta investigación.

El siguiente paso será probar en animales diferentes actuaciones que permitan simplificar más la molécula y mejorar todavía más la respuesta primaria cardioprotectora primaria obtenida.

Hay además parámetros de esta molécula que todavía están pendientes de valorar, por ejemplo si su farmacocinética es la óptima".

Respecto de si el paso a la utilización en humanos puede suponer dificultades añadidas, normalmente será todo lo contrario. No se esperan grandes diferencias entre animales y humanos, porque ya se han utilizado algunas líneas de células cardíacas humanas que in vitro han permitido probar la acción protectora de esta sustancia frente en una situación de anoxia.

Por otro lado, los medicos naturistas estan muy acostumbrados al empleo de los principios obtenidos desde plantas. En esto consiste la fitoterapia, una disciplina propia de la medicina naturista.

Aceites esenciales y diarreas de repetición por C. difficile.

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Antibioticos, disbiosis y proliferación del

C. difficile en las diarreas de repetición.

 

La aparición del síndrome diarreico es frecuente tras la utilización de antibióticos, debido a que alteran el equilibrio de la microbiota intestinal, facilitan que diversas cepas de gérmenes patógenos proliferen anormalmente originando disbiosis intestinales.

Se trata de un cuadro reconocido desde los años cincuenta (1) y se admite que entre un 5 y un 25% de los pacientes sometidos a tratamiento con dichos fármacos experimenta diarrea que puede deberse a una infección por Clostridium difficile toxinogénico, bacteria que libera una toxina cuya consecuencia más habitual es la diarrea profusa, con dolor abdominal y fiebre, si bien en algunos pacientes puede provocar una inflamación grave con megacolon tóxico o perforación de colon.

Se estima que entre un 20 y un 50% de estos enfermos presentan un cuadro de colitis seudomembranosa.

La bacteria C. difficile es la causa principal – si bien otros microorganismos pueden provocarla, como S. aureus– de la diarrea asociada al uso de antibióticos (2), y que origina problemas clínicos cada vez más frecuentes, dando lugar a verdaderas epidemias en centros hospitalarios y residencias de ancianos, en ocasiones causando una importante mortalidad.

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