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Efecto del huracán Katrina sobre la cronobiología del infarto de miocardio

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¡La cronobiología del infarto no ha resistido el impacto destructor del huracán Katrina!

 

El momento de aparición del infarto agudo de miocardio no se debe totalmente al azar, pues se ha demostrado reiteradamente que este tipo de eventos es más frecuente a media mañana y presenta una incidencia mayor los lunes.

Tambien se sabe que la incidencia de infarto agudo de miocardio aumenta tras un desastre natural, sin embargo no sabemos nada sobre el impacto de los eventos catastróficos en el biorritmo de los infartos agudos de miocardio.

Esto es lo que el Dr. Matthew N. Peters y sus colaboradores han estudiado al comparar, en un estudio retrospectivo realizado en Tulane University Health Sciences Center (TUHSC), la cronobiología de infarto agudo de miocardio en la población de Nueva Orleans, durante los seis años anteriores a la aparición del huracán Katrina en comparación con los tres años que siguieron al desastre.

Recordamos que el huracán Katrina azotó la ciudad de Nueva Orleans el 29 de agosto de 2005, fue el huracán más mortífero y el más caro que nunca golpeó a los EE.UU. A partir de 2012, un grupo de médicos del TUHSC mostró que la incidencia de infarto agudo de miocardio dentro de los 3 años siguientes a la reapertura del centro es casi 3 veces mayor que la observada durante los 2 años anteriores a la catástrofe. Los médicos notaron también un aumento significativo en la falta de cumplimiento y adhesión al tratamiento, el tabaquismo, el desempleo, el índice de divorcios, y la pérdida de la cobertura del seguro médico.

 

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Incidencia del ozono sobre las cardiopatías

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Relacionan los paros cardiacos con el nivel de ozono ambietal

 

Las personas con enfermedades cardiocirculatorias deberían cuidarse más cuando aumentan los niveles de ozono en el aire que respiran.

Los paros cardíacos son más comunes cuando los niveles de contaminación del aire, en especial las partículas similares al hollín y el ozono, aumentan en los días u horas previas. 

Cada año, cientos de miles de personas sufren un paro cardíaco fuera de un hospital y menos del 10 por ciento logran sobrevivir hasta el alta hospitalaria.

El paro cardiaco puede ocurrir por trastornos eléctricos del músculo cardíaco, un traumatismo súbito o una enfermedad crónica.

El estudio que ha realizado el equipo de la Drª Katherine Ensor comparando la información procedente de una base de datos de paros cardíacos extrahospitalarios con otra que registraba la calidad del aire, entre los años 2004 y 2011, observó que en los más de 11.000 paros cardíacos estudiados, en los que no se apreciaba un factor desencadenante obvio, existía una tendencia levemente ascendente cuando los niveles de ozono superaban los valores usuales. 

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